martes, 25 de noviembre de 2008

El Papa nos enseña a hablar claro

Publicado por el sacerdote argentino José María Delfino Carpené en su blog "Lex Ecclesiae"

Un Pastor sin medias tintas: Benedicto XVI


Benedicto XVI: "O con Cristo y sus ángeles, o con el diablo y sus secuaces"Nuestra salvación personal y la del mundo depende de nuestra libre decisión de acoger la justicia y el amor de Dios: así lo manifestó el Papa ayer por la mañana en el aula Pablo VI a más de 3 mil fieles procedentes de la archidiócesis de Amalfi-Cava de Tirreni, llegados a Roma en peregrinación, con las reliquias del patrono, san Andrés, que se conservan desde el siglo IV en la cripta de la catedral. El Santo Padre invitó en la vigilia de la Solemnidad de Cristo Rey a dirigir la mirada hacia Jesús, Señor del Universo, nuestra esperanza, “Pastor bueno, dispuesto a cuidar de sus ovejas perdidas, reunirlas para que pastoreen y para que después puedan reposar en lugar seguro”.

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Muchos aspectos de la vida y magisterio de SS Benedicto XVI atrapan. Pero si hay algo que ponderar y muy ajustado a la época de componendas y medias verdades, es la total libertad y claridad con que el Papa habla sin vacilaciones ni miedos. El Papa se muestra como pastor, sabe que el tono debe ser el de una voz tranquila y serena, pero con la verdad sin tintes ni desleídos modos.

Esta actitud en un mundo verborrágico y que no quiere se le hable claro de las cosas esenciales, y en una iglesia a veces temerosa, que cuando predica es casi con una timidez que da la impresión que estuviera pidiendo permiso siempre, o constantemente perdón, viene muy bien.

"O con Cristo o con el diablo"... así se dice.

Ultimamente he leído algunos escritos al pueblo de Dios de quienes con buena fe intentan alinear esfuerzos para logar un continente y una patria más digna y cristiana, pero dando tantas vueltas, volteretas, contemplaciones, razones por un lado, por el otro, que al final me acuerdo de aquella frase de pueblo: tanto gre gre para decir Gregorio.

Escuchando o leyendo algunas homilías tengo la impresión que nuestra época es la más locuaz en el uso de la lengua, pero casi sin decir nada, o por lo menos poco. Adornos, hipérboles, sin llamar a las cosas por su nombre.

El Papa habla claro, dice las palabras que por miedo a pasar de antiguo ya casi no usamos: "diablo", "ángeles", "secuaces", "tinieblas", "pecado", "infierno", "purgatorio", etc. Es un papa santamente atrevido, porque está fundado en la seguridad y radicalidad de la fe cristiana y católica.

¡Adelante Su Santidad! Siga hablándonos así, sin componendas. Los evangelizadores más jóvenes quieren aprender a hablar de Dios y el hombre así. El que quiere entender que entienda.

ver en:
Lex Ecclesiae




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