Otra vez Martini Lutero
Perdón ...el cardenal Carlo María Martini que fuera un verdadero monstruo sagrado para muchos, y del que en realidad durante buen tiempo leí sus escritos sobre exégesis bíblica, debo decir que me daba gran gusto, tenía la sensación de un hombre de gran sentido eclesial y conocedor de la Sagrada Escritura. En ese momento era el cardenal arzobispo de Milán.Pero después de su retiro por edad, y sobre todo desde que asume el pontificado el Santo Padre Benedicto XVI, empezó a hacer declaraciones demasiado polémicas que creo en este último libro Coloquios nocturnos en Jerusalén, ha llegado como hasta el máximo posible, según el comentario que reproduzco de religión digital, sobre todo por ser un hombre consagrado obispo, a su edad, y formante del presbiterio de la diócesis de Roma.
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¿Qué le ha pasado al cardenal papabile? Hay muchas respuestas, una es que ahora se siente libre para hablar, para decir lo que pensó, y a esto respondo que cuando uno no dice la cosas a tiempo mejor después es callarse, y poner delante de Dios lo que se calló, por otro lado, no habla bien de nadie el no decir las cosas tal como uno las entiende, simplemente porque está en uso de un oficio, ¿que pasó?, ¿qué pretendía con el silencio?, otros hablan de que tiene mucho tiempo libre y a esto digo que bueno, hay tantas cosas que el cardenal podría hacer de bien, entre otras seguir estudiando y escribiendo o disertando sobre lo que está preparado la Sagrada Escritura, otros sugieren que tendría un poco de parkinson, sabemos que esta enfermedad altera las funciones, y allí la solución diría yo, a mi humilde entender, es que su congregación, amigos, o la misma Santa Sede, debiera contenerle, pero escribir no sé, me parece que no, en esto para nada quiero decir que no tenga lucidez, pero...
PRIMERO: Ya no es "máximo exponente de la Iglesia Católica”. Lo fue, y de gran prestigio, claro que cuando no pensaba en voz alta como lo hace ahora.
SEGUNDO: Si de consejos se trata al Romano Pontífice, podría hacerlo en forma personal, y segurísimo que sería atendido con aquella delicadeza y atención que sabemos siempre ha tenido el Cardenal Ratzinger. Hacer públicas estos pensamientos en temas tan delicados, no me parece una contribución a la paz, a la comunión y al fortalecimiento y progreso de la fe.
TERCERO: Todos los cardenales por ser tales, aunque no sean electores, pueden ser, en situación de sede vacante, obispo de Roma. Papables son todos, y hasta los no cardenales para ser más técnicos. Cierto que Martini sonaba con mucha fuerza, pero no fue.
CUARTO: Hay que entender, pero sobre todo, los que son hombres de fe, que en las materias en que propone cambios hay magisterio de los últimos pontífices, ya de la comunión a los divorciados con matrimonio canónico anterior, la ley del sagrado celibato sacerdotal en la Iglesia latina, el rol de la mujer en la Iglesia, la anticoncepción, y la consideración pecaminosa de la homosexualidad cuando pasa de ser inclinación a actuación como tal, y en ningún caso sobre todo en estos últimos años se condena al sujeto, sino al pecado.
QUINTO: En temas de este calibre, y de tanta polémica por quienes no tienen fe, o quizá no formada, un hombre de la talla del pensador nocturno en Jerusalén no ofrece para mi ver nada positivo publicando.
Sería mejor, pero con todo respeto de corazón… que siguiera pensando, en dónde quiera, en Jerusalén, en la India, en el Congo...
Uno de los máximos exponentes de la Iglesia Católica, cardenal Martini, reclama en su más reciente libro que el Papa Benedicto XVI encare una nueva etapa al frente de la vida eclesiástica con amplias reformas que podrían revolucionar la vida de miles de millones de católicos. Carlo María Martini, cardenal italiano y ex candidato a Sumo Pontífice, expone en su obra Coloquios nocturnos en Jerusalén, ideas más que progresistas para la mayoría de los católicos conservadores que acompañan al actual papa.
Entre otros temas polémicos, Martini pide reconsiderar un tema que hasta el momento es considerado tabú para el catolicismo: la comunión de los divorciados. Para el cardenal, es tiempo de replantear este ítem como así también la prohibición al uso de anticonceptivos de todo tipo. Pero seguramente el capítulo que mayor malestar provocará es el destinado a poner en duda el valor del celibato para los sacerdotes. Para Martini, en algunos casos se debería permitir el sacramento del matrimonio para los curas que así lo prefieran.
Incluso, el cardenal postula la necesidad de replantear el papel de la mujer en la conducción sacerdotal. En la década pasada, la Iglesia Anglicana encaró esta reforma para repensar el papel de la mujer en la vida eclesiástica. "Es algo que podría ayudarnos también a nosotros a ser más justos con las mujeres y a entender cómo puede seguir el camino en el futuro", dice el cardenal.
"Hay que repensar la relación con la sexualidad y la comunión para los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio", dice Martini en su libro, de próxima aparición en la Argentina. En este sentido, el cardenal italiano critica la distancia que hay entre la encíclica Humanae Viate y la actualidad. "Muchos ya no toman más en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra. Sobre todo nuestros jóvenes que ya casi ni recurren a la Iglesia por temas como la planificación familiar o la sexualidad", asegura. Martini, sin embargo, es pesimista acerca de la posibilidad de que Benedicto retire esa encíclica.
"Hubiese sido mejor guardar silencio" sobre ciertos temas referidos a la sexualidad, dice el religioso jesuita. "Con los homosexuales hemos sido insensibles en muchos casos", declara Martini en forma de autocrítica y propone revisar la forma de trato hacia estas personas. "En mi círculo de conocidos hay homosexuales y son muy respetados", manifestó. Hace ya algunos años, Martini desató una gran polémica en la cúpula de la Iglesia: se había mostrado a favor del uso del preservativo en las relaciones sexuales, argumentando que de esta manera se estaba ante un "mal menor".
Publicado por José María Delfino Carpené en Lex Ecclesiae


