miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cardenal Martini... Lutero

Aparecido en Lex Ecclesiae el 20 de noviembre
Otra vez Martini Lutero


Perdón ...el cardenal Carlo María Martini que fuera un verdadero monstruo sagrado para muchos, y del que en realidad durante buen tiempo leí sus escritos sobre exégesis bíblica, debo decir que me daba gran gusto, tenía la sensación de un hombre de gran sentido eclesial y conocedor de la Sagrada Escritura. En ese momento era el cardenal arzobispo de Milán.

Pero después de su retiro por edad, y sobre todo desde que asume el pontificado el Santo Padre Benedicto XVI, empezó a hacer declaraciones demasiado polémicas que creo en este último libro Coloquios nocturnos en Jerusalén, ha llegado como hasta el máximo posible, según el comentario que reproduzco de religión digital, sobre todo por ser un hombre consagrado obispo, a su edad, y formante del presbiterio de la diócesis de Roma.

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¿Qué le ha pasado al cardenal papabile? Hay muchas respuestas, una es que ahora se siente libre para hablar, para decir lo que pensó, y a esto respondo que cuando uno no dice la cosas a tiempo mejor después es callarse, y poner delante de Dios lo que se calló, por otro lado, no habla bien de nadie el no decir las cosas tal como uno las entiende, simplemente porque está en uso de un oficio, ¿que pasó?, ¿qué pretendía con el silencio?, otros hablan de que tiene mucho tiempo libre y a esto digo que bueno, hay tantas cosas que el cardenal podría hacer de bien, entre otras seguir estudiando y escribiendo o disertando sobre lo que está preparado la Sagrada Escritura, otros sugieren que tendría un poco de parkinson, sabemos que esta enfermedad altera las funciones, y allí la solución diría yo, a mi humilde entender, es que su congregación, amigos, o la misma Santa Sede, debiera contenerle, pero escribir no sé, me parece que no, en esto para nada quiero decir que no tenga lucidez, pero...

PRIMERO: Ya no es "máximo exponente de la Iglesia Católica”. Lo fue, y de gran prestigio, claro que cuando no pensaba en voz alta como lo hace ahora.

SEGUNDO: Si de consejos se trata al Romano Pontífice, podría hacerlo en forma personal, y segurísimo que sería atendido con aquella delicadeza y atención que sabemos siempre ha tenido el Cardenal Ratzinger. Hacer públicas estos pensamientos en temas tan delicados, no me parece una contribución a la paz, a la comunión y al fortalecimiento y progreso de la fe.

TERCERO: Todos los cardenales por ser tales, aunque no sean electores, pueden ser, en situación de sede vacante, obispo de Roma. Papables son todos, y hasta los no cardenales para ser más técnicos. Cierto que Martini sonaba con mucha fuerza, pero no fue.

CUARTO: Hay que entender, pero sobre todo, los que son hombres de fe, que en las materias en que propone cambios hay magisterio de los últimos pontífices, ya de la comunión a los divorciados con matrimonio canónico anterior, la ley del sagrado celibato sacerdotal en la Iglesia latina, el rol de la mujer en la Iglesia, la anticoncepción, y la consideración pecaminosa de la homosexualidad cuando pasa de ser inclinación a actuación como tal, y en ningún caso sobre todo en estos últimos años se condena al sujeto, sino al pecado.

QUINTO: En temas de este calibre, y de tanta polémica por quienes no tienen fe, o quizá no formada, un hombre de la talla del pensador nocturno en Jerusalén no ofrece para mi ver nada positivo publicando.

Sería mejor, pero con todo respeto de corazón… que siguiera pensando, en dónde quiera, en Jerusalén, en la India, en el Congo...

Uno de los máximos exponentes de la Iglesia Católica, cardenal Martini, reclama en su más reciente libro que el Papa Benedicto XVI encare una nueva etapa al frente de la vida eclesiástica con amplias reformas que podrían revolucionar la vida de miles de millones de católicos. Carlo María Martini, cardenal italiano y ex candidato a Sumo Pontífice, expone en su obra Coloquios nocturnos en Jerusalén, ideas más que progresistas para la mayoría de los católicos conservadores que acompañan al actual papa.

Entre otros temas polémicos, Martini pide reconsiderar un tema que hasta el momento es considerado tabú para el catolicismo: la comunión de los divorciados. Para el cardenal, es tiempo de replantear este ítem como así también la prohibición al uso de anticonceptivos de todo tipo. Pero seguramente el capítulo que mayor malestar provocará es el destinado a poner en duda el valor del celibato para los sacerdotes. Para Martini, en algunos casos se debería permitir el sacramento del matrimonio para los curas que así lo prefieran.

Incluso, el cardenal postula la necesidad de replantear el papel de la mujer en la conducción sacerdotal. En la década pasada, la Iglesia Anglicana encaró esta reforma para repensar el papel de la mujer en la vida eclesiástica. "Es algo que podría ayudarnos también a nosotros a ser más justos con las mujeres y a entender cómo puede seguir el camino en el futuro", dice el cardenal.

"Hay que repensar la relación con la sexualidad y la comunión para los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio", dice Martini en su libro, de próxima aparición en la Argentina. En este sentido, el cardenal italiano critica la distancia que hay entre la encíclica Humanae Viate y la actualidad. "Muchos ya no toman más en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra. Sobre todo nuestros jóvenes que ya casi ni recurren a la Iglesia por temas como la planificación familiar o la sexualidad", asegura. Martini, sin embargo, es pesimista acerca de la posibilidad de que Benedicto retire esa encíclica.

"Hubiese sido mejor guardar silencio" sobre ciertos temas referidos a la sexualidad, dice el religioso jesuita. "Con los homosexuales hemos sido insensibles en muchos casos", declara Martini en forma de autocrítica y propone revisar la forma de trato hacia estas personas. "En mi círculo de conocidos hay homosexuales y son muy respetados", manifestó. Hace ya algunos años, Martini desató una gran polémica en la cúpula de la Iglesia: se había mostrado a favor del uso del preservativo en las relaciones sexuales, argumentando que de esta manera se estaba ante un "mal menor".

Publicado por José María Delfino Carpené en Lex Ecclesiae

martes, 2 de diciembre de 2008

Repercuciones por el libro del Card. Martini...

Declaraciones de obispo argentino criticando el libro del Card. Martini (y con mucha razón) aparecidas en AciPrensa

Libro de Cardenal Martini emite opiniones "más bien obscuras", expresa Mons. Aguer


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BUENOS AIRES, 02 Dic. 08 / 06:45 am (ACI).- El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, advirtió que en su reciente libro "Conversaciones nocturnas en Jerusalén", el Cardenal Carlo María Martini "opina, o mejor dicho pone en duda, verdades y prácticas sostenidas" por la Iglesia, y que el título "podría interpretarse en este sentido: en esa obra el Ilustre Cardenal emite algunas opiniones muy poco claras, más bien obscuras".

Durante el programa televisivo Claves para un Mundo Mejor, el Prelado indicó que en el libro, el Cardenal Martini pone en duda "verdades y prácticas sostenidas permanentemente por la Iglesia como el celibato de los sacerdotes, la ordenación sacerdotal reservada a los varones, la inmoralidad de las relaciones homosexuales".

Asimismo, explicó, el Purpurado italiano critica severamente al Papa Paulo VI y la Encíclica "Humanae Vitae", afirmando que el texto pontificio "ha producido un grave daño con la prohibición de la contracepción artificial que allí se establece, lo cual habría determinado que muchas personas se hayan alejado de la Iglesia y la Iglesia de las personas".

"Llama mucho la atención que un Cardenal, tan importante, tan inteligente, tan destacado, como es el Cardenal Carlo María Martini se haga eco y haga suyas las críticas que dirige y ha dirigido a la Iglesia, durante décadas, esta cultura secularizada y aquellos sectores intraeclesiales que se han manifestado en una postura de disenso contra el magisterio eclesial", expresó el Arzobispo argentino.

Mons. Aguer recordó que "la doctrina de la ‘Humanae Vitae’" sigue una tradición constante que arranca en los Santos Padres", y que "cuando las técnicas modernas presentaron nuevos caminos para frustrar la fecundidad del acto conyugal, desde principios del siglo XIX, el magisterio ha sido constante en señalar el recto camino".

"Podemos mencionar entre otros documentos la Encíclica 'Casti Connubii' del Papa Pío XI, los numerosos discursos de Pío XII, lo que dice el Concilio Vaticano II en la Constitución 'Gaudium et Spes', los textos de Juan XXIII, la misma 'Humanae Vitae' y muchos discursos de Paulo VI y toda la enseñanza de Juan Pablo II, especialmente su teología del cuerpo y de la sexualidad", indicó.

En ese sentido, tras recordar que "Benedicto XVI ha ratificado expresamente la doctrina de la ‘Humanae Vitae’", Mons. Aguer señaló que las "intervenciones del Cardenal Martini probablemente han obtenido la adhesión de algunos grupos, de algunos sectores de gente que piensa que son planteos inteligentes y a los cuales habría que hacer caso, pero me temo que para la mayoría de los fieles hayan sido escandalosas. Dicho esto con el respeto debido al ilustre Cardenal".

"Ahora bien: nosotros, si nos dejamos llevar por nuestro instinto católico, sabemos muy bien a lo que tenemos que adherir. Tenemos que adherir a la doctrina constante de la Iglesia y a la enseñanza de Benedicto XVI que es el Pastor que actualmente, a todos, nos guía", indicó el Prelado.

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lunes, 1 de diciembre de 2008

Abolir el aborto: un progreso de los derechos humanos

La ex senadora socialista plantea la abolición del aborto como "medida de progreso"
Ponencia de Mercedes Aroz en el Congreso Católicos y Vida Pública

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Quiero agradecer en primer lugar a los organizadores del Congreso, y en particular a D. Alfredo Dagnino y a D. José Francisco Serrano, la invitación a participar en este importante Congreso Católicos y Vida Pública, un referente fuerte dentro del catolicismo en España, desde el que se trabaja para hacer resurgir la presencia del hecho cristiano en nuestra sociedad.

1. Necesidad de reflexionar sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy desde la prioridad de dar a conocer a Cristo

La reflexión en la presente edición se centra en la encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, y en cómo llevar la esperanza y los valores cristianos al conjunto de la sociedad española en un momento, sin duda, crítico en el que se está configurando un nuevo modelo de sociedad.

Todo ello se enmarca a mi juicio en una cuestión central que es la necesidad de reflexionar profundamente sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy, con la prioridad de dar a conocer a Cristo. Porque conocer a Cristo significa comprender el sentido de la propia vida y la propia identidad, y recibir una auténtica esperanza. La esperanza proviene, como nos dice Benedicto XVI, de conocer a Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo. La fe es esperanza pues por ella sabemos que tenemos un futuro: que nuestra vida no acaba en el vacío, que empieza y acaba en Dios.

2. ¿Cómo llevar la esperanza cristiana a todos?

Y la cuestión que se nos plantea es cómo llevar la esperanza a los que no la tienen y mostrar asimismo que la esperanza en una sociedad mejor no es una verdadera esperanza personal. Centrar las esperanzas sólo en el progreso material lleva a la larga o a la corta a la insatisfacción y, por otro lado, si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética de la persona no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el universo (SS 22).

Nos dice Benedicto XVI que de nuestro obrar cuando colaboramos para que el mundo sea más luminoso y humano surge esperanza para nosotros y para los demás, pero, con todo, lo más importante es llevar la luz de Cristo y su Evangelio, con hechos y palabras, a toda la sociedad, que hoy necesita el testimonio de los cristianos. Y considero que un compromiso serio en el anuncio del Evangelio precisa de un diagnóstico profundo de los desafíos reales que se plantean en la cultura contemporánea.

3. El anuncio del Evangelio requiere un diagnóstico profundo de los desafíos reales que hay que afrontar en la cultura contemporánea

La sociedad española es hoy una sociedad secularizada de forma similar al resto de la Europa Occidental en la que Dios ya no es el referente global con el que todo se articula, como bien describe el profesor Estrada en su libro El cristianismo en una sociedad laica , en el que también ofrece importantes reflexiones de futuro. Ha surgido un nuevo estilo de vida, de base profana, una nueva cultura en la que el núcleo es la ciencia y la técnica, y el pensamiento post-moderno se caracteriza por el escepticismo, el relativismo y el rechazo a conceptos fuertes como la verdad y el sentido, pues lo que determina la post-modernidad es la pérdida de referencias últimas. Esta pérdida de referencias ha conducido a una crisis de valores morales, a una pérdida de orientación personal y al malestar cultural existente.

Pero también hay aspectos positivos en la situación española pues el catolicismo sigue siendo relativamente mayoritario y subsiste la cultura de trasfondo católico. Hay, por tanto, condiciones favorables para que de nuevo germine el cristianismo. No se trata de que la religión perviva como mero hecho cultural, sino de hacerla resurgir como fe personal - que lleve al creyente a un compromiso real y a una experiencia profunda de la fe cristiana -, y en cuanto a la sociedad se trata de recuperar valores que elevan la dignidad del ser humano.

4. El cristianismo al encuentro del hombre de hoy

No es cuestión en mi opinión de mirar hacia el pasado sino de asimilar ampliamente y con profundidad los cambios, en particular el hecho de vivir en una sociedad secularizada, y en esta situación histórica responder a los retos que se plantean. Y el más urgente e importante hoy es, sin duda, contribuir a través del diálogo con la sociedad a construir unos valores comunes, una ética compartida, que contenga los valores fundamentales del hombre y que permita articular una convivencia integradora.

Creo que está por hacer en el ámbito cristiano el análisis de la sociedad en la que vivimos y el papel del cristianismo en ella, la reflexión sobre la relación entre cristianismo y sociedad pluralista, y el fomentar intensamente el diálogo con la cultura actual. Hay que configurar el modo de anunciar el mensaje cristiano y de proponer valores en una forma en la que pueda haber diálogo y que resulte comprensible para todos los ciudadanos. Para que los valores cristianos puedan ser asumidos por personas que no son cristianas, desde la convergencia entre fe y razón que pretende el cristianismo, es preciso utilizar argumentos convincentes para todos, mostrar la razonabilidad de nuestras posiciones y buscar puntos de encuentro. Y, posiblemente el punto de encuentro sea la vinculación de los valores cristianos con los derechos humanos - la vertiente secular de la dignidad de la persona que defiende el cristianismo -, la única referencia objetiva que puede ser asumida por todos los ciudadanos.

5. El reto de la abolición del aborto como progreso de los derechos humanos

Y en este sentido, éste puede ser el camino para hacer avanzar en la sociedad española una posición mayoritaria favorable a la abolición del aborto, como hoy existe respecto a la abolición de la pena de muerte en el mundo , abolida en España en 1983. Hay que plantear la abolición del aborto como lo que es: un objetivo progresista, de avance de la civilización, pues el reconocimiento jurídico de los derechos humanos y su ampliación es fruto del progreso del ser humano en la comprensión de su realidad y de su dignidad como persona. Y, hoy que conocemos por la ciencia que la realidad del ser humano existe desde su concepción, esto nos interpela desde el punto de vista de los derechos humanos para hacer extensivo el derecho a la vida reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos al primer estadio de la vida del hombre.Por tanto, el objetivo ha de ser ambicioso. No está sólo en evitar una nueva ley en el sentido que se dice, sino en convencer con argumentos a la mayoría de los ciudadanos y apoyados en la ciencia de que el aborto se opone a los derechos humanos y es impropio de una sociedad civilizada, y que esto ha de tener una plasmación jurídica en el medio plazo. De la misma manera que frente a los argumentos a favor de la pena de muerte en graves delitos prevaleció el respeto al derecho a la vida, hay que lograr que este derecho del hombre sea reconocido desde su concepción y hasta su muerte. Este objetivo ha de ir acompañado de una mayor protección a la maternidad y de la prevención del embarazo adolescente mediante la formación.

6. Resituar el debate sobre la laicidad: diferenciar “laicidad estatal” y “laicidad de la sociedad”. La laicidad en la sociedad pluralista

Abordaré ahora el importante debate en el que estamos inmersos sobre el concepto de laicidad. Y sobre ello, es esclarecedor el libro del Cardenal Scola, Una nueva laicidad, que lleva a la necesidad de resituar el debate incorporando la distinción entre “laicidad del Estado” y “laicidad de la sociedad”, y la necesidad de definir entre todos que se entiende por laicidad en una sociedad pluralista.

El Estado ha de ser laico, esto significa que no es confesional e implica una neutralidad ideológica, pero al mismo tiempo no puede ser indiferente a la realidad social. La “sociedad laica”, sin embargo, no lo es propiamente pues en ella se expresan los valores de los no-creyentes y de los creyentes, y una cuestión fundamental para la cohesión social es cómo se articulan esos diferentes valores. Lo que el poder político no puede hacer es imponer una ideología en la sociedad civil pues tanto la propia laicidad del Estado como la libertad religiosa y el respeto a la libertad de conciencia no lo permiten. En una sociedad democrática son las personas y los grupos los que tienen el papel de hacer aportaciones - a nivel cultural, espiritual, ético - y crear opinión en el marco de la libre expresión. Al poder político le corresponde respetar y garantizar esta actividad que expresa la realidad social y sin la que no puede existir una sociedad libre ni una ciudadanía responsable.En este punto, hay que llamar la atención precisamente sobre la dificultad de debatir en España cuestiones de tipo ético lo que supone un serio déficit democrático, que es preciso corregir.

Otro aspecto a tener muy presente en la laicidad es que este ámbito abarca hoy un conjunto articulado de temas, y no únicamente la problemática de la relación Iglesia-Estado. Los temas son conocidos: matrimonio-familia, biotecnología, interculturalidad, inter-religiosidad, siendo las cuestiones más graves las que afectan a la visión del hombre.Por todo ello, es fundamental situar adecuadamente este debate y contribuir desde el cristianismo a construir un futuro ético y una convivencia integradora.

7. Anunciar a Cristo nuestra prioridad

No quiero acabar sin referirme a la situación que genera la crisis económica: paro y aumento de la pobreza. Algo que nos llama a estar muy atentos para hacer efectiva la solidaridad necesaria, apoyando particularmente a Cáritas que está afrontando la situación.

Y finalizo, a modo de resumen, con unas palabras de Benedicto XVI en EEUU , que nos exhortan a seguir siendo fermento de esperanza evangélica en la sociedad, llevando la luz y la verdad del Evangelio a todos los hombres, y contribuyendo a crear un mundo cada vez más justo y más libre. Sin dejarnos vencer por el pesimismo o los problemas. Y, sabiendo que sólo si nos mantenemos unidos a Cristo nuestro testimonio será creíble y dará frutos de paz y reconciliación en medio de una realidad - que como la nuestra -, muchas veces está marcada por divisiones y enfrentamientos.

Mercedes Aroz

Ver en: Religión en Libertad